¿Pueden combinarse correr en montaña y asfalto con algún beneficio?

Correr en montaña implica enfrentarse a desniveles continuos que modifican frecuentemente nuestro ritmo. Sin embargo, un corredor de asfalto tiene más fácil mantener un ritmo constante y más rápido. Pese a esta gran diferencia, ¿puede beneficiar en algo una modalidad a la otra?

correr en montaña

 

Qué condicionantes tiene cada modalidad

 

Cuando uno es corredor habitual de asfalto sabe que tanto sus entrenamientos como sus competiciones van a estar fuertemente marcadas por el ritmo. Aunque un recorrido en asfalto pueda también contar con cuestas o tramos de más pendiente, se suele partir de la idea de que será predominantemente llano. De hecho es más probable que se hable de los cambios de pendiente como alertas a tener en cuenta en el recorrido.

Sin embargo, enfrentarse a la montaña, tiene como punto de partida asumir abordar un cierto desnivel. A veces es más y otras menos pero siempre se incorpora como dato al recorrido o entrenamiento el desnivel que has superado.

Si a esto le añades que el terreno en la montaña no es regular sino que aparecen piedras, irregularidades, raíces o plantas; tienes otro factor que condiciona sobre todo el ritmo. A diferencia de lo que pasa en asfalto que el terreno es regular y no supone para nada un obstáculo. Leer más