¿Se puede competir igual en verano?

Si vienes manteniendo un cierto ritmo o calendario de competiciones durante el año puede ser que te plantees continuarlo o incluso tratar de competir más en verano que quizá tengas más tiempo. ¿Es esto recomendable? ¿Responderá bien tu cuerpo dando el máximo con calor?

competir en verano

A favor de correr en verano está el hecho de que los días son más largos, uno pasa más tiempo en la calle y parece que con eso de que hace menos frío dé menos pereza correr. Pero el calor también puede hacer difícil correr, bien por ser un calor extremo, bien por estar acompañado de mucha humedad.

Este cambio de condicionantes también afectará a la hora de competir en verano. Por una parte es probable que te veas con más tiempo (si tienes días de vacaciones en esta época) y con más motivación ya que además uno tiene ganas de verse mejor físicamente. Pero por otra parte, el calor penaliza tu rendimiento y esto te repercutirá tanto a la hora de entrenar como de competir.

 

¿Cómo afecta el calor a mi rendimiento?

 
Al realizar ejercicio la temperatura de nuestro cuerpo empieza a subir. Para volver al equilibrio, nuestro organismo utiliza diferentes vías que ayuden a eliminar el calor. Una de ellas es mediante el sudor pero también lo hace por radiación (energía radiante buscando el equilibrio con los elementos del entorno a otras temperaturas), convección y conducción (al estar en contacto con el aire a menor temperatura).

Si nuestro entorno está a una temperatura más baja, es más fácil para nuestro organismo mantener su temperatura porque las vías para eliminar el calor son más eficaces. Si estamos a temperaturas altas, la capacidad de eliminar calor por conducción, radiación y convección disminuyen. Si además la humedad también es elevada, se hace más difícil perder calor por el sudor.

Todo esto hace que nuestro sistema empiece a desequilibrarse. Para no llegar a colapsar, sufrir un golpe de calor o similar, nuestro cerebro desarrolla mecanismos que nos obliguen a parar. Puede ser que sintamos fatiga o piernas pesadas, que veamos que nos cueste mucho responder al ejercicio o que aparezcan los calambres, es la manera en que nuestro cuerpo nos dice que paremos.

Tratando de combatir el calor y buscando esa bajada de la temperatura corporal, sudaremos más. Esto hará que no sólo perdamos cantidades importantes de agua sino también de sales. Tendremos que cuidar especialmente la hidratación.

Se puede decir que cuando perdemos como un 2% del líquido corporal, nuestro rendimiento empeora como un 10 ó 20%. Lo suyo sería no llegar nunca a perder más del 1 %.

Una persona para estar bien hidratada debería ingerir algo así como un litro de agua al día por cada 20-25 kg de peso. Esto es sin hacer ejercicio, si corres tendrás que sumarle fácilmente un litro más al día.

En verano es fundamental que todos nuestros entrenamientos los hagamos acompañados de una botellita que no lleve sólo agua sino también sales. Sin duda alguna las competiciones también deberían contar con esta ingesta de líquido pero en ese caso suele ser más común hacerlo al contar con avituallamientos.

En verano o condiciones de temperaturas altas, lo suyo es hacer ejercicio en las horas de menos calor. Por esto muchas competiciones son a última hora de la tarde o temprano por la mañana. Aún así, a esas horas es fácil que según dónde estemos, las temperaturas para correr estén lejos de las ideales y sigan suponiendo un alto esfuerzo para nuestro organismo. Por esto es normal que tanto al competir en verano como al entrenar nuestro rendimiento se vea afectado y esté por debajo de lo que podríamos dar.

 

¿Qué podría ayudarme a no bajar mi rendimiento en verano?

 
Todo aquello que facilite a tu cuerpo eliminar el calor o bajar la temperatura contribuirá a que tu rendimiento se vea menos penalizado.

Con esto me refiero a cosas como:

  • Correr en las horas más frescas: suele ser mejor temprano por la mañana que al final del día que aunque empiecen a bajar la temperatura el ambiente está todavía caliente del calor acumulado durante la jornada.
  • Llevar ropa de colores claros que no absorba más calor y que sea transpirable.
  • Protegerse la cabeza con una gorra de manera que la radiación no nos haga captar más calor por ahí
  • Hidratarse muy bien: antes, durante y después del ejercicio y no sólo con agua sino también con sales.
  • Buscar la sombra: en la medida en que podamos entrenar por zonas con más sombra o incluso más frescas, mejor.

 

¿Qué tipo de competiciones son las más aconsejables en verano?

 

Cuando llevamos unos 30 minutos entrenando, la temperatura de nuestro cuerpo se eleva como 1,5º. Es entonces cuando nuestro organismo activa los mecanismos para tratar de bajar esa temperatura.

Si en condiciones de alto calor y humedad es más complicado para nuestro cuerpo conseguir bajar esa temperatura, cuanto más dure el esfuerzo en el tiempo, peor. No sólo no habremos conseguido bajar esos niveles sino que además estaremos contribuyendo a que sigan aumentando.

Por tanto, será mejor realizar pruebas más cortas y olvidarse de competiciones como la maratón. Aunque también hay que tener en cuenta que existe el factora aclimatación. A base de ir entrenando en estas circunstancia el cuerpo también se va adaptando pero aún así, resulta más conveniente decantarse por carreras más cortas como de 10 km.

Suele ser una época donde proliferan más los aquatlones o duatlones, competiciones que se realizan en parte en el agua. El agua, aunque pueda llegar a no estar muy fresca, estará a menor temperatura que el aire del ambiente por lo que nos ayudará más a bajar nuestra temperatura al buscar el equilibrio térmico con un medio no tan cálido.

Carreras de montaña no muy largas también podrían ser una alternativa. Al realizarse en zonas donde probablemente habrá más sombra, también hará menos calor y esto facilitará un poco las cosas.

La consecuencia de todo esto será que probablemente no obtendrás los mismos resultados compitiendo en verano que en invierno. Es muy probable también que sufras más y todo esto puede ser un poco frustrante.

Dado que también el desconectar de los entrenamientos de vez en cuando es necesario, es más recomendable aprovechar el verano para esto. No se trata de dejar de entrenar por completo pero sí puede uno relajarse en cuanto a competiciones o al menos en cuanto a exigencia de resultados en las mismas y centrarse más en el disfrute.
 

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