El inexplicable sufrimiento al que se engancha el corredor

Cuando lees “quiero saber qué tipo de sufrimiento se siente al correr durante mucho tiempo seguido” (Eliud Kipchoge)*, puedes pensar que alguien está loco. Pero igual tiene su explicación.

correr sufrimiento

Exponerse a un esfuerzo continuado excesivo que lleva al sufrimiento es lo que hace el corredor.

Y le gusta y se engancha.

Puede parecer inexplicable para mucha gente, normalmente esos que no corren. Pero es que detrás de ese sufrimiento se esconde una gran satisfacción: la superación personal.

Aunque llegar hasta esa meta requiere un recorrido previo.

 

La siembra de la satisfacción

 
Cuando alcanzar algo te supone un esfuerzo el resultado sabe mejor. Si el esfuerzo ha sido muy alto, mayor es la alegría que se vive.

Todos esos meses de entrenamiento antes de una carrera son mucho esfuerzo.

Es una continuidad de días de realizar esfuerzo físico y acabar agotado. Pero no solo eso. Es encontrar el tiempo para entrenar dentro de una agenda llena de obligaciones y otras prioridades como tiene el corredor popular. Es salir a entrenar con la cabeza cansada por una jornada de trabajo.

Y hay que ser capaz de resistir eso día tras día hasta alcanzar tu objetivo. De vencer la pereza y cumplir con el entrenamiento los días que estás más cansado o no acabas de encontrar el momento.

Pero es gracias a eso que luego sabe mejor el resultado.

Si todo fuera muy fácil y te plantearas un objetivo que por muy ambicioso que fuera en términos absolutos lo alcanzaras con facilidad, te sabría a poco. Aunque hubieras conseguido un récord mundial. Para ti no habría sido suficientemente retador.

Es por esto que un corredor debe marcarse objetivos retadores para sí mismo. Pero a la vez alcanzables.

Si al contrario pasara que el objetivo fuera tan ambicioso para ti que te supone un esfuerzo demasiado alto, probablemente se torne en frustración. Frustración por no alcanzar el objetivo pero es que ya en la propia preparación podrías venirte abajo. No es lo mismo ir haciendo entrenamientos de cierta exigencia pero ver que más o menos los vas completando, que plantearse entrenamientos tan exigentes que día tras día no puedes con ellos.

Entonces te desmoralizas y tiras la toalla.

El punto de exigencia tiene que ser tal ya en cada entrenamiento que lo veas como difícil pero cuando acabes de entrenar veas que lo has conseguido. Siempre claro, que hayas estado dispuesto a esforzarte por ello.

Es durante todo este camino de preparación y lucha diaria en que estás sembrando la satisfacción del resultado.

Luego, cuando cruzas la meta habiendo logrado tu objetivo o un buen resultado, te sientes pletórico. Sabes que todo lo anterior ha merecido la pena.

Y esa sensación engancha.

Quieres volver a vivirla una y otra vez con retos aún mayores.

 

¿Engancharse al sufrimiento?

 
Todo deporte o tarea exigente es probable que se vincule a un momento de alto sufrimiento.

En el caso del corredor de fondo llega sobre todo en la última parte de la carrera, sobre el último tercio o último cuarto. La fatiga se acumula y conseguir llegar a meta al ritmo deseado supone ya un esfuerzo muy alto.

Aquí llega la opción de rendirse y avanzar más lento. Dar por hecho que no conseguirás la marca buscada pero has cortado el sufrimiento de cuajo.

Lo malo de esto es que te aseguro que no trae la felicidad de la que hablábamos.

La otra opción es apretar los dientes, echar el resto y apostar por conseguirlo. O al menos pelearlo. Pero esto requiere mucha fortaleza mental.

Sin embargo, cuando ya has pasado una vez por superar ese momento de alto esfuerzo y saborear el resultado, estás más dispuesto a repetirlo más veces. Y es que también la línea que separa el dolor del placer es muy fina.

El malestar activa mecanismos cerebrales similares a los de la felicidad y alegría.

El sufrimiento y dolor provocado por el deporte libera la segregación de endorfinas, hormonas vinculadas a la felicidad. Cuanto más exigente es ese deporte y más duro o intenso es ese sufrimiento, más endorfinas se segregan. Y a las endorfinas uno se engancha. Como consecuencia también lo hace al deporte o la maratón.

Entonces ya no es tan raro leer eso de “quiero saber qué tipo de sufrimiento se siente al correr durante mucho tiempo seguido”. Ahora tiene más sentido. Lo que buscas como fin último no es ese sufrimiento, ese es el paso previo a una sensación de felicidad y alegría inmensa.

Por una parte, tendrás un chute de endorfinas al cruzar la meta pero no acaba todo aquí. Por otra parte, tendrás un recuerdo imborrable para toda tu vida que te recordará en futuros momentos de lo que ya has sido capaz y te predispondrá a enfrentar nuevos retos. Activando así una continua espiral de superación y felicidad.

Así que, esto no va solo de verlo como esos locos que corren y ya. Detrás de ese correr se esconden muchas otras cosas.

¿Estás listo para engancharte al placer del sufrimiento? Te acompañamos con un sistema de entrenamiento online que te ayude a superar esos objetivos suficientemente retadores.

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*NOTA: Declaraciones de Eliud Kipchoge en una entrevista en podcast recogidas en esta noticia publicada en SportLife.

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