Retomar los entrenamientos: cómo volver a sentir motivación

¿Eras más optimista con tus entrenamientos veraniegos de lo que ha resultado ser? Puede ser que contaras con que algo más habrías hecho y llegarías bien al final del verano como para en poco tiempo recuperar la forma y abordar un primer objetivo. Sin embargo, has visto que no todo iba según lo previsto y cuesta algo más ponerse a punto. ¿Deberías evitar ese primer objetivo y re-estructurar la planificación de la temporada? ¿Conviene abordar ese objetivo pero de manera menos ambiciosa? ¿Cuánto arriesgas si te atreves a competir?

motivacion

No serás ni el primero ni el último. Las buenas intenciones que uno se propone mantener durante el verano o un periodo de más descanso es fácil que se vengan abajo en cuanto se baja un poco la guardia.

Por un lado te merecías un descanso y te lo has dado. Pero por otro, parar la rutina de entrenamientos a la que venías acostumbrado es más fácil que conseguir retomarla con constancia. Siempre cuesta un poco más volver a entrar en la dinámica, el cuerpo ha perdido capacidad de recuperación y probablemente todavía no te veas enfocado en un objetivo. Te falta volver a sentir motivación.

El problema es que tú te veías haciendo una pretemporada de unas dos semanas y ponerte pronto a preparar una primera carrera pero no acabas de conseguir re-enganchar el ritmo de entrenamiento. La pretemporada la hiciste un poco a la ligera y cuando entras en la preparación de la carrera vas viendo que te saltas más entrenos que con los que realmente cumples. Sientes que no acabas de quitarte el modo verano del cuerpo y que todavía siga haciendo algo de calor, no ayuda.

 

¿Qué puedes hacer para romper esta dinámica?

 

Un factor que siempre resulta muy importante para conseguir motivación es tener un objetivo. En este caso se supone que lo tenías pero quizá está marcado desde hace tanto tiempo que ya no te ilusiona como esperabas.

Replantéate si ese objetivo es el que más te interesa si no, no pasa nada por buscar otro que te ilusione más. Esto siempre y cuando reconstruyas el resto de la temporada afectada por este cambio. Se respete el tiempo suficiente entre carrera y carrera como para poder recuperar y tener otra vez tiempo de preparación suficiente.

Si la desconexión veraniega te ha hecho alejarte un poco del mundillo de los corredores y lo que compartías con otros compañeros, quizá te falte este contacto. Puede ser que necesites salir a correr con amigos que te metan en sus conversaciones o te transmitan su ilusión o, incluso, compartir objetivo con alguno.

Cuando compartes objetivo con otra persona, ya sea por compartir entrenamientos juntos o por ver que el otro sí se lo toma en serio, acaba resultando más fácil implicarse en el trabajo. ¿No querrás ser tú el que acabe muy detrás en la carrera? Y menos sabiendo que estaba en tu mano haberlo hecho mejor. Entonces rápidamente se activa la necesidad de dar lo mejor de ti mismo y no quedarte atrás.

Esfuérzate en cumplir con los primeros entrenamientos. Coge la primera semana de entrenamientos, reserva el hueco en tu agenda de cada día que te toque entrenar y cumple con ello. Una vez superada la primera semana verás como se hace un poco más fácil seguir la rutina en la segunda. A la tercera semana ya habrás vuelto a entrar en ritmo pero necesitas ese compromiso inicial.

No te recomiendo que intentes ir a por ese objetivo que tenías definido aunque sea haciendo peor marca, sobre todo si hablamos de una media o una maratón. Creo que es mejor dejarlo pasar y readaptar la temporada. Al final son distancias de cierta exigencia y es más conveniente empezar un poco más tarde la preparación dirigida a otro objetivo pero hacerla bien, que perder semanas en entrenar con poca motvación. Saber ya de antemano que no podrás llegar bien preparado no será una gran ayuda para hacerte recuperar el ritmo de entrenamiento, total, ya te has medio dado por rendido.

 

¿Una pequeña competición ayudaría a motivarte?

 
Descartado ir a por ese objetivo más ambicioso que tenías que a su vez requería más preparación, ¿por qué no buscar una competición de 5 o 10 kilómetros?

Siempre y cuando seas consciente de tu estado de forma y no le exijas en exceso a tu cuerpo, puede ser un buen estímulo.

La parte buena es que volverás a reencontrarte con el ambiente de las carreras. Recordar las buenas sensaciones, lo que se disfruta al cruzar la meta satisfecho con el resultado y el compañerismo y buen ambiente que rodea todo. Querrás volver a disfrutar de esto pero ya sabes que llegar hasta ahí supone un trabajo previo.

Esta frescura de sensaciones y recuerdos puede constituir el detonante que necesitas para volver querer estar ahí en tu mejor versión.

Pero no cometas el error de pasarte de ambicioso al abordar esta carrera. Calibra en que momento de forma estás y si el problema era que no llegabas a punto a un objetivo mayor, será mejor buscar una distancia más corta.

Sin duda alguna olvídate de tomar como referencia para esta carrera tus mejores marcas en esa distancia. Piensa que en este caso el objetivo es experimentar unas sensaciones que te vuelvan a hacer sentir esa motivación pero ajustadas a tu momento de forma.

 

¿Cuánto arriesgas si compites sin estar del todo preparado?

 
Si te lanzas “modo competición” como creo que uno debe hacer habitualmente cuando ha venido entrenando, te expones a varios riesgos. Aquí la clave está en asumir que por una vez, no se trata tanto de competir.

Sí que es cierto que es muy probable que cuando uno se cuelga un dorsal no sea capaz de salir como a entrenar, y lo entiendo. Por eso hablamos de buscar una carrera más corta, para reducir riesgos si no podemos frenarnos.

El mayor riesgo que veo es que caigas lesionado. Esto pasaría si le exigieras más a tu cuerpo de lo que puede dar. Si aún viendo que vas fatigado o te surge alguna molestia, por aquello de que estás compitiendo, te empeñas en seguir y terminar como puedas, puede pasarte factura.

Estamos en unas circunstancias en que hay que actuar inteligentemente y leer el contexto. Puesto que no vas a por marca, podrías permitirte en caso de molestias, bajar tu ritmo para poder continuar sin daños mayores.

La peor parte sería que por haberte pasado de exigirte, cayeras lesionado y además con retirada de la carrera. No sólo tendrás que parar un tiempo de entrenar para recuperarte sino que lejos de haber conseguido motivarte con el ambiente puedes irte más frustrado por la decepción.

Si tomas esta decisión de competir para recordar esas buenas sensaciones, debes hacerlo siendo consciente de que eres capaz de reaccionar con la cabeza fría. Que no te vas a dejar llevar y acabar dando más de lo que deberías. Que sabrás leer la carrera para rebajar el ritmo a tiempo o parar si lo necesitas.

Por un camino u otro hay diferentes recursos para retomar los entrenamientos motivados. Lo que es necesario es calibrar el estado de forma en que estás y a partir recalcular y ajustar tiempos de preparación.
 

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