Superar el estancamiento: el error de la semana de entrenamiento ideal

Tienes tu esquema semanal de entrenamiento definido, entrenas casi cada día y aún así, después de unos meses de esta rutina, te sientes frustrado. Los avances no son los que esperabas. Ves que otra gente a tu alrededor está llegando a tener mejores resultados que tú. ¿Qué está pasando? ¿Qué hacen ellos que tú no sabes?

semana de entrenamiento

A una situación similar podrías haber llegado después de unos meses de entrenamiento tras haber empezado a correr. Es el punto en que solo rodar ya no te basta, buscas mejorar de otra manera y llevas un tiempo leyendo revistas y blogs que te den pautas de entrenamiento y aclaren tus dudas.

Sin embargo, pese a todo tu empeño, ves que los resultados no llegan.

 

La creación de la (ansiada) semana de entrenamiento

 

Es normal que te sonara a chino o incluso no hubieras oído hablar del fartlek, las series o la tirada larga cuando empezaste a correr. Lo más intuitivo es que para ser corredor el entrenamiento consiste en salir a correr y ya. Si repites mucho ese ejercicio que buscas mejorar, lo lógico sería acabar haciéndolo mejor.

Y sí, es una lógica a la que no se le puede objetar mucho.

Si repites un movimiento 10.000 veces, lo harás mejor que el que ha hecho 10.000 movimientos diferentes. La repetición al final consigue que perfecciones el gesto. (Apúntate esto para lo que tiene que ver con técnica de carrera).

Sin embargo, si cada día hicieras tu entrenamiento como si fuera una carrera, que al final es lo que buscas alcanzar, aguantarías muy poco. Es decir, tendrías una exigencia tan alta diaria, que podrías resistirlo al principio pero no durante un largo periodo de tiempo. Tu cuerpo no llegaría suficientemente recuperado al siguiente entrenamiento. Con lo cual, el agotamiento o las lesiones te harían parar de entrenar antes de obtener buenos resultados.

La otra opción, hacer cada día rodajes menos exigentes, seguramente no te obligaría a parar tus entrenamientos por lesión o agotamiento pero dificultaría más la mejora de ritmo. Podrías hacerlo, ir rodando incrementando poco a poco distancias y ritmos día tras día. Solo que tu proceso de mejora de rendimiento verías que se alarga mucho.

Por esto es por lo que te habrás empezado a interesar por esos otros entrenamientos. Porque a la hora de correr, combinar una cierta variedad de entrenamientos te pone más fácil ver antes resultados.

Entonces vale, aceptas que no se trata solo de rodar. Ni de entrenar compitiendo.

Empiezas a investigar por aquí y por allí y defines lo que sería tu semana de entrenamiento. Encajas diferentes tipos de entrenamiento en los distintos días y ya tienes el esquema para repetir semana a semana. Quizá según la semana hagas una pequeña variación en algún ritmo o distancia pero esencialmente, es lo mismo cada semana.

Es el momento en que te invade la siguiente gran duda, ¿será esta la semana de entrenamiento correcta que necesito?

Aunque sigas con tus investigaciones, la pones en práctica y vas retocando alguna cosa con lo nuevo que aprendes. Sin embargo, pasan semanas y meses y aunque has visto alguna mejora, sientes que la cosa ya no acaba de marchar.

Por si fuera poco, empiezas a fijarte en otros corredores a tu alrededor y ves que ellos corren más rápido, pueden llegar más lejos o no se sienten tan cansados como tú. Ahí empiezas a sospechar que quizá la semana de entrenamiento que has definido no era la correcta para ti. O quizá tu genética no sea la adecuada para este deporte.

Comienzas a sentir una mezcla entre frustración y desespero.

¿Qué estarás haciendo mal?

 

Los errores que te están frenando

 
Tanto a la hora de correr como en otras situaciones en la vida, parece que cada vez más nos pueda como la ansiedad por los resultados. Se genera una cierta urgencia que nos acaba empujando a una necesidad de ponernos a hacer cosas pronto y rápido para alcanzar ese objetivo. Así parece que ya estamos haciendo todo lo que podemos por avanzar hacia nuestro destino.

Pero esto no es del todo así.

Esa necesidad de velocidad y ansiedad por los resultados hace que no nos paremos mucho a tener un pensamiento más estratégico. Vivimos la sensación de que estar parados pensando nos está haciendo perder tiempo. Sentimos que el tiempo que dedicamos a esa reflexión en lugar de a ejecutar, nos aleja de nuestro resultado. Cuando lo más probable es que sea al revés.

Eso nos lleva a actuar y buscar respuestas rápidas sin acabar de profundizar un poco más en su fondo. Lo que nos lleva a cometer una serie de errores.

El primer error que estarías cometiendo y que te ha arrastrado a esa frustración pese a tu constante dedicación y esfuerzo, sería haber elegido malas referencias. ¿Con quién estás comparando resultados? ¿Con alguien que lleva 10 años corriendo cuando tu llevas 6 meses?

No todos somos iguales pero sí que necesitamos ciertas fases para generar adaptaciones a la hora de correr. Puede ser que haya relativas variaciones y que la genética u otras circunstancias del día a día ayuden pero, nunca será lo mismo la fase en que te encuentras si llevas 10 años corriendo que si llevas 6 meses. Por mucho que tú quieras aspirar a llegar donde está el otro, tienes que entender que eso llevará un tiempo de práctica.

En cambio, solemos tender a pensar “aquel hace x y yo no llego ni a la mitad”. No te preocupes, cuando hayas recorrido todo el camino que él ya tiene hecho, seguramente llegarás a cosas parecidas. Mientras tanto, querer tomar esa referencia solo te generará frustración. Si quieres buscar referencias y establecer una comparación orientativa, hazlo con alguien que lleve corriendo un tiempo similar al tuyo y tenga características similares (no vayas tampoco a mirar a un chico de 25 años si tú tienes 50).

Una vez superes este primer escollo, podrás plantearte cómo deberías seguir avanzando en tu propio camino.

Aquí vienen los otros errores en los que podrías estar cayendo:

  • Repetición de la semana de entrenamiento.
    Es positivo que introduzcas diferentes tipos de entrenamientos en tu planificación pero no los repitas igual semana a semana. El entrenamiento funciona como un estímulo que expone a nuestro cuerpo a una situación nueva y le obliga a responder generando una adaptación. Una vez esa adaptación se ha creado, ese estímulo ya no está produciendo ningún resultado. Si cada semana el estímulo es el mismo, llegará un momento en que no esté siendo de utilidad. Por eso, sí que hay que combinar esos diferentes tipos de entrenamiento pero a lo largo de una planificación más larga con semanas de entrenamiento diferentes cada vez.
  • Querer quemar etapas demasiado rápido.
    Igual que cada entrenamiento genera una adaptación, cada etapa de entrenamiento asienta unas bases. No es todo tan rápido como que si te dedicas a hacer una semana fartleks o rodajes de cierta distancia, eso ya te lo sabes y a otra cosa. Primero, para que la reacción e información que guarda nuestro organismo de cada aprendizaje quede, necesita que sea repetido durante un tiempo. Eso fortalecerá esa adaptación y lo dejará más grabado. Si no, la tendencia de un músculo o de otros órganos, es que cuando dejas de estimularlo se olvida y vuelve a su estado anterior. Por eso, interesa adquirir bien lo que aporta cada etapa de entrenamiento antes de subir otro nivel.
  • Empezar a introducir entrenamientos que todavía no te corresponden.
    El cambio de etapa tiene que ver con esto. Hay entrenamientos más exigentes que otros y para llegar a esos, tienes que haber sido capaz de asimilar los anteriores. Si en tu búsqueda de información has leído que las series eran imprescindibles para mejorar antes, querrás hacerlas ya (recuerda lo que impera la urgencia por los resultados en nuestras vidas). Pero las series son muy exigentes y te exponen a más riesgo de lesión por eso, no hay que hacerlas hasta que tu cuerpo haya llegado al punto de estar preparado para entrar en ese nivel. Aplicar una exigencia demasiado alta cuando todavía no es el momento, incrementa el riesgo de lesión y de frustración al ver que no eres capaz de cumplir con ello.
  • No dejar suficiente tiempo de descanso.
    Ese chip que tenemos que nos empuja a sentir que necesitamos hacer y hacer para llegar antes a los resultados y nos aleja del pensamiento estratégico, nos puede empujar a entrenar de más. Es fácil que pienses que cuantos más días entrenes mejores serán tus resultados. Aunque si has leído un poco sobre correr, ya habrás leído sobre que el descanso es importante. Quizá te reserves entonces un día a la semana de descanso. Pero, ¿sabes qué? Es muy probable que estés contando con poco tiempo de descanso y eso también frene tu evolución. Puedes incluso sentirte mal el día de descanso pensado que tendrías que estar corriendo y aprovechando, pero no, cambia el chip porque esta intuición no es la que te va a ayudar.

Así que, ya te puedes quitar una preocupación de la cabeza, esa semana de entrenamiento perfecta que buscabas y que te quitaba el sueño, no es la solución.

La visión tiene que ser más global, no buscas una semana sino una planificación de meses vista. Una estructura que te permita avanzar de manera gradual incrementando exigencia y subiendo de nivel según tu cuerpo vaya respondiendo al trabajo previamente realizado. Este es el arte de un plan de entrenamiento.

Adoptar el marco mental del pensamiento estratégico frente al impulso de hacer cuanto antes, será una herramienta de gran ayuda para tu evolución como corredor pero también, para muchos otros procesos y circunstancias de la vida.

No saber cómo generar ese entrenamiento estratégico no es excusa. Nosotros lo podemos hacer por ti. Tú solo tendrás que ejecutar tu plan de entrenamiento personalizado y recoger resultados.

>> Cuéntame más sobre planes de entrenamiento

2 thoughts on “Superar el estancamiento: el error de la semana de entrenamiento ideal

  1. Fabiana Sanchez dice

    Hola quisiera saber si hay alguna relación de la edad con el correrás lento, tengo 56 años, comence a entrenar en un grupo hace 3, siempre corri, pero la relación que siento es ” mas edad….más lento corro”. Con todo el año pasado corri los 42 km de Río de Janeiro. muchas gracias. Fabiana Sanchez de Argentina

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