Competir corriendo con lluvia: cómo enfrentarlo

Llevas meses de entrenamiento y te encuentras con que el día de la carrera, llueve. Después de tanto esfuerzo y sacrificio no te planteas no competir pero, ¿cómo gestionas la rabia y frustración de la situación? ¿Qué implica competir corriendo con lluvia? ¿Qué medidas puedes tomar para salir lo más airoso posible?

competir corriendo con lluvia

Ya sea que prepares un 10k, una media maratón o una maratón; esto implica semanas o meses de entrenamiento. Incluso más allá del tiempo de dedicación es mucho esfuerzo puesto en acabar cada entrenamiento y todo hecho con la vista puesta en sacar tu mejor versión el día de la carrera.

Luego llega el día de la carrera y te encuentras que llueve.

Es lógico que te venga cierto abatimiento. Lo más probable es que tus expectativas sean las peores y te mueras la rabia pensando en que todo la energía que has puesto durante tanto tiempo no te va a hacer justicia.

Probablemente estés en lo cierto y es normal sentirse así.

 

Cómo encajar emocionalmente el competir corriendo con lluvia

 

Aunque te digan que corres por afición tú y yo sabemos que también hay algo más detrás de todo esto. Que cruzar la meta viendo que has superado tu mejor marca es una sensación indescriptible que difícilmente se alcanza con otras cosas de la vida. Y que llueva implica, más allá de la incomodidad, poner esto en juego.

Es verdad, pero igual que compitiendo en las mejores condiciones no se puede dar nada por hecho hasta que se cruza la meta, compitiendo en malas condiciones tampoco. Porque igual no consigues la marca que buscabas (o sí) pero llegas a quedarte cerca o a completar una distancia nueva. Es decir, hay otros ángulos que se pueden tomar para medir la superación.

Llegar hasta la línea de salida ya supone muy probablemente haber superado entrenamientos muy exigentes. Esto ya es superación. Además de haber seguido con constancia una planificación de semanas cada vez con más carga y arrastrando más fatiga.

Siempre decimos que la maratón no empieza el día de la carrera sino mucho antes, con su preparación. Así pasa con todas las distancias de fondo. El día de la carrera es solo el colofón final. Aunque es verdad que puede quedar un sabor un tanto agridulce al enfrentar la carrera en malas condiciones, también te has llevado todos los aprendizajes del proceso de preparación que has pasado. Qué te quiten lo bailao (y aprendido).

Puesto que la lluvia o el viento el día de la carrera no es algo que tú puedas controlar, lo mejor que podrías hacer es enfrentarte a ello como una experiencia y un aprendizaje más. Tendrás que poner en practica medidas para correr bajo lluvia cuyos aciertos te podrás llevar a situaciones similares posteriores y también, pondrás muy a prueba tu fortaleza mental. Si la cabeza puede jugarnos malas pasadas compitiendo, imagínate cuando las condiciones sean adversas. La tentación de rendirse estará mucho más presente.

Así que, dado que las circunstancias no las puedes cambiar, mejor enfrentarlas con la mejor cara y sacarles el mayor provecho también para tu crecimiento interno.

 

¿Qué medidas tomar para competir corriendo con lluvia?

 

Pero no es solo poner buena cara e ir con la mejor actitud, conviene también poner ciertas medidas en practica para evitar daños o sufrimiento excesivo.

No es solo que la lluvia nos moje y sea incómodo, sino que también moja el suelo que puede resbalar más o acompañado de bajas temperaturas nos puede afectar a nuestra temperatura corporal interna.

Estás son algunas cosas a tener en cuenta si te toca competir corriendo con lluvia:

  • – Llevar zapatillas y/o calcetines impermeables.
    Así como llevar ropa impermeable tipo chubasquero no es muy recomendable (salvo que transpire) por el efecto invernadero que puede producir y el calor que te dará, correr con los calcetines y zapatillas encharcados es más incómodo. Y no solo eso, unos calcetines de algodón que han absorbido agua irán reblandeciendo la piel y haciéndola más vulnerable con lo que aumenta el riesgo de sufrir ampollas o heridas.
  • Vigila dónde pisas y el calzado que llevas.
    Un suelo con poco agarre como pueden ser las baldosas o adoquines de ciertas calles (así como las rayas blancas pintadas en el suelo), fácilmente resbalan más mojados y más a mayor velocidad. En la medida en que puedas evitar estos suelos más resbaladizos, mejor. Pero además, que tus zapatillas tengan una suela con cierto agarre. Hay quien habla también como solución que ayuda a mejorar el agarre poner Coca-cola en la suela antes de iniciar la carrera o spray del que se echa a los neumáticos de coche para días de nieve (no lo hemos probado).
  • Lleva una gorra.
    No será para el sol pero sí para evitar que el agua golpee en tus ojos o vaya cayendo por tu cara hasta entrar en tus ojos. Si esto pasa y además se mezcla ese agua con sudor, los ojos acaban escociendo por la sal del sudor. Llevar gorra conseguirá que no llegue a tu cara el agua de lluvia pero también que el sudor se vaya absorbiendo por la propia gorra y no escurra por tu cara.
  • Mantente seco el máximo tiempo posible.
    Puedes estar calentando y pensar que no te importa mojarte porque total, un poco más tarde sí o sí te vas a mojar. Pero cuanto más tarde te mojes, mejor. La ropa, cuanto más se moja, más pesa y más se pega al cuerpo. Más allá de si es más o menos incómodo, esto implica que la probabilidad de que aparezcan rozaduras aumenta. Cuanto menos tiempo esté sometida la piel a la presión de una costura o zona que roza, menor probabilidad de rozadura. Además de que la ropa mojada con según qué temperaturas puede hacerte sentir más frío y mejor no obligar a tu cuerpo a resistir baja temperatura durante mucho tiempo. Utilizar vaselina para las zonas de más riesgo de rozadura como axilas, pezones y muslos puede ayudar.
  • Considera la opción de cambiar de ropa en un punto intermedio.
    Tanto por la cuestión de las rozaduras como sobre todo por el tema de la bajada de temperatura, puede convenir en algún momento perder unos segundos y cambiarse a ropa seca (principalmente camiseta). Es cierto que el cuerpo en movimiento produce calor y por eso corres menos abrigado. Pero si la temperatura exterior es baja y estás corriendo una maratón o una distancia larga, estás sumando al propio esfuerzo y desgaste de la carrera el consumo de energía que tiene que hacer tu cuerpo para tratar de mantener su temperatura corporal. Así que si estás corriendo una maratón con temperaturas bajas, puede no ser mala opción hacer un cambio de ropa en un punto intermedio.

 

Mi experiencia al competir corriendo con lluvia

 
Me ha tocado correr muchas veces con mal tiempo. Unas veces lluvia, otras viento.

Lo primero de la lluvia es que no es lo mismo que llueva un rato durante la carrera que que todo el rato llueva. Más aún si estás en una maratón que es una distancia larga y mucho tiempo bajo la lluvia.

Personalmente lo que más odiaba era tener que calentar lloviendo. Acababa mojado el calentamiento y luego ya tenía que empezar la carrera mojado. Por eso, en la medida en que puedas tener ropa de recambio o protegerte de la lluvia durante el calentamiento, te lo recomiendo.

Pero a veces las cosas no llegan a ser tan terribles como presumimos que serán y nos preocupamos y lo pasamos mal cuando nos lo podíamos ahorrar. Eso me pasó a mí en la maratón de Amsterdam.

Aquella vez llovió durante toda la noche. Pero lluvia con tormenta. Me pasé toda la noche de los nervios temiéndome lo peor y haciendo mis conjeturas. Luego resulta que amaneció un día fresco y prefecto para competir, sin nada de lluvia. Me podía haber ahorrado la noche de nervios.

Otra vez me vi afectado por el agua pero no de lluvia precisamente.

Corría el cros Gimnástica de Ulía en San Sebastián que se corre por el paseo marítimo de la playa de Ondarreta. Ese año hacía muy mal tiempo pero sobre todo de temporal de mar. Cuando iba corriendo por el paseo marítimo, recuerdo que hubo un momento en que vino una ola con fuerza y me empapó. Fue algo que no me esperaba, un jarro de agua fría literal porque estaba helada el agua del mar (era enero, día de Reyes). Tuve serios problemas para continuar el resto de la carrera cuando ya iba con ropa, calcetines y zapatillas empapados y con frío.

Al final, nos toca enfrentar el día de la carrera con lo que surja y eso no lo podemos cambiar. Lo único que nos queda es tomar las medidas que por nuestra parte nos puedan ayudar a llevarlo mejor y no preocuparnos en exceso de lo que no podemos controlar.

La lluvia no la puedes controlar pero llegar al día de la competición lo mejor preparado posible, sí está en tus manos. A conseguir eso te podemos ayudar mediante nuestro sistema personalizado de entrenamiento online.

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