Cómo volver a entrenar tras una lesión (sin liarla)

Cuando has pasado un tiempo alejado de los entrenamientos por lesión, es normal que sientas cierto miedo al volver a entrenar tras la lesión. Ya no tenías dolor pero podría reaparecer. O puede pasarte que vuelvas con demasiadas ganas. ¿Te debes dejar guiar por tus sensaciones o hay algo más?

volver entrenar tras lesión

Como corredor no te gusta estar parado y si ese parón se alarga mucho, puede frustrar más aún.

Llega un momento en que el posible dolor de la lesión desaparece si estás en reposo o haces vida normal. Pero, ¿reaparecería si empezaras a correr? ¿Y con un entrenamiento más exigente?

 

Lo que no deberías haber hecho durante el periodo de lesión

 

Vamos a empezar por el principio.

Es probable que estuvieras entrenando y sintieras una molestia. O apareciera esa molestia o dolor al final de algún entrenamiento.

Entonces como no te gusta eso de dejar de entrenar, es muy probable que al siguiente entrenamiento volvieras a por él. A ver si ese dolor ya no estaba. Pero si el síntoma había sido puntual o no muy grave, intentarías hacer el entrenamiento que te tocara, fuera más o menos exigente.

Y todavía más.

Lo mismo estabas en un entrenamiento de calidad, te empezaba de nuevo el dolor una vez ya superado el calentamiento pero tú seguías forzando hasta terminar la sesión.

Te suena, ¿verdad?

Pues ya solo con este inicio de lesión podemos estar agravando más la situación que haciendo otra cosa. Como poco estamos tomando decisiones por el lado del riesgo más que por el de la precaución. Lo cual nos puede costar nuestro objetivo.

Imagina entonces que aceptas en ese entrenamiento que sí, que estás lesionado. Paras de entrenar durante unos días.

En el mejor de los casos vas a ver a un fisio a que te diagnostique y dé ciertas pautas. En una, diría, menos acertada solución, te hartas a antiinflamatorios para eliminar el dolor pero te quedas con la duda de la lesión que podrías tener.

Pasados unos días, el dolor para hacer vida normal puede haber desaparecido y tú te mueres de ganas por volver a correr. Entonces vas y lo pruebas antes de lo que el fisio recomendaba, si es que habías ido a verle.

Aquí además tendemos a engañarnos a nosotros mismos alentados por las ganas de volver a sentirnos bien y volver a entrenar tras una lesión. Así que, aunque notes algún pequeño dolor, vas a seguir corriendo, quizá a ritmo más suave. Pero puede ser que te digas que puedes ir entrenando poco a poco y sin embargo eso podría estar alargando la recuperación, por no haberle dado suficiente reposo y forzar antes de tiempo.

Esto de acortar los plazos guiados por nuestras ganas o intuición, suele ser un buen camino para recaer en la lesión. Aunque también lo es no retomar como corresponde los entrenamientos.

 

Cómo volver a entrenar sin caer en engaños

 

Puedes haber estado más o menos tiempo parado y eso haber afectado en distinta medida a tu pérdida de forma pero en cualquier caso, estás volviendo de una lesión. Eso implica sentir cierta inseguridad e incertidumbre por cómo responderá tu cuerpo.

Por si de verdad ya estará bien para volver a entrenar.

Así que lo que importa es entrar en el entrenamiento dosificada y gradualmente, aunque tengas ganas de comerte el mundo.

Los dos o tres primeros días puedes ir más temeroso y prudente. Es más fácil que entrenes suave haciendo algún rodaje corto.

Pero como pasados esos días no hayas tenido molestias, quizá te envalentones y vayas a por entrenos exigentes ya. O incluso el segundo día, si el primero fue bien, hayas ganado en confianza y te metas ya un rodaje demasiado largo.

Entonces la líes de nuevo.

Es un momento en que está bien dejarse guiar por las sensaciones, pero no al 100%. Según cómo seas puedes pecar de exceso de confianza o de demasiado miedo.

Si te has sentido bien el primer día, puedes excederte el segundo. O aunque te hayas sentido bien, ser tan precavido que vayas con tanto miedo que incluso modifiques tu pisada por si acaso (y esto provoque otra lesión).

Ni lo uno ni lo otro es bueno.

Aquí puede ser de gran ayuda una parte de racionalidad o de objetividad, como la que podrían darte un fisio o un entrenador. Alguien que más allá de tus sensaciones, te marque unos límites precavidos en tu entrenamiento, como puede ser limitar el tiempo de rodaje los primeros días. Que no por haberte visto bien, dupliques el tiempo al día siguiente o al contrario, no te atrevas a salir en los siguientes tres días.

Siempre esa referencia externa te puede sacar de tus “engaños” sesgados por tu visión.

Sentir cierto miedo o desconfianza al volver a entrenar tras una lesión es normal. Por eso conviene pautar una entrada gradual al entrenamiento. A medida que uno va viendo que no tiene molestias ni entrenando, ni el día después, va ganando en confianza.

Puede ser incluso que el fisio te asegure que estás bien para volver a entrenar pero tú vayas con miedo. Eso es mucho tu cabeza que te mete ese miedo. Pero por eso tener pequeñas evidencias de que todo va bien, como pueden transmitirte los primeros entrenamientos suaves, te ayudará a ir poco a poco viéndote más seguro.

También es normal que si ya te equivocaste una vez o por lo que fuera tuviste una recaída en la lesión, el miedo la segunda vez sea mayor. La parte buena es que te hará ser más prudente y no querer acortar el tiempo de recuperación. Pero las pautas para volver a entrenar y superar eses primer momento de freno son las mismas.

Quizá alguno de los consejos que damos en el ebook «Maratón: consejos de Toni Peña a un corredor popular» te sirve para evitar alguna lesión. Puedes descargarlo gratis, si te interesa.

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