Desfallecer en maratón: por qué no se libran ni corredores de élite

Últimamente hemos visto alguna que otra imagen de corredores que desfallecen en maratón o en otras carreras. A veces son populares, a veces corredores de élite o profesionales. ¿Quiere decir que no han entrenado suficiente o de manera correcta? ¿A qué se debe esta situación? ¿Podría evitarse?

desfallecer en maratón

Es cierto que cuanta más gente corre o compite, mayor es la probabilidad de que nos lleguen este tipo de imágenes de gente desfalleciendo. Esto se multiplica por la gran cantidad de imágenes, vídeos y demás información mediática que se produce hoy en día ayudados por tecnología y redes sociales. Antes, cuando correr no era tan popular y competíamos menos gente, no era tan frecuente que se vieran estás imágenes, pero no quiere decir que no se produjeran.

Vuelve a venir a mi cabeza cuando veo este tipo de situaciones la sensación de que parece que a veces le hayamos perdido demasiado el respeto a pruebas tan duras como el maratón. La idea de que parece que hoy nos obsesionemos un poco con sumar y sumar distancias mayores como nuevo reto pero sin ser muy conscientes de la verdadera preparación que eso requiere.

No obstante, al margen de que una preparación deficiente favorece que se den este tipo de situaciones, se puede estar muy muy bien preparado y acabar desfalleciendo en maratón igualmente. No dudo que, sobre todo, un corredor profesional, cuando llega a una maratón lo hace bien preparado. Aún así, la maratón es una prueba tan dura y larga que puede traerte alguna sorpresa en cualquier momento.

Yo mismo recuerdo haber sufrido extremadamente los últimos kilómetros de alguna maratón y haber estado a punto de caer desfallecido. Me pasó cuando corrí el Mundial de Maratón en Edmonton (Canadá) en el año 2001. Había entrenado muy duramente, tanto que yo creo que llegué un poco pasado de forma. Había semanas en que hacía 270 kilómetros con muchos entrenamientos de calidad.

Pese a que llegara un poco pasado de forma, no se puede decir que no estuviera preparado para completar bien una maratón. Pero sin embargo, los últimos kilómetros los corrí haciendo “eses” y llegué tambaleándome a la meta. Nada más cruzarla me tuvieron que enchufar suero. ¿Qué pasó entonces?

 

¿Qué puede motivar desfallecer en maratón?

 

Diría que se pueden diferenciar dos tipos de causas, unas tienen más origen interno y otras tienen más que ver con el contexto del día de la carrera.

En cuanto al primer grupo, me refiero más a cuestiones de preparación y de que uno se conozca a sí mismo y sus limitaciones. Cierto es que en la maratón o incluso en la media maratón, siempre asumes un riesgo apostando por tu ritmo de carrera. En el tramo final puedes pagar haberte pasado con la apuesta y haber salido más rápido de lo que tu cuerpo podía asumir.

En este sentido, una causa de este posible desfallecimiento, es haber medido mal tus fuerzas. Es fácil que empujado por la motivación y el ambiente uno salga a un ritmo más fuerte de lo oportuno aún teniendo sensaciones buenas al principio. En el tramo final pueden llegar entonces los kilómetros más agónicos. Suele pasar que cuando uno se da cuenta de su error, ya es tarde y por mucho que uno quiera rectificar el ritmo, el daño muscular ya se ha producido.

Si el entrenamiento que has realizado no ha sido suficiente o no lo ha sido para el ritmo que te quieres exigir en carrera, tu cuerpo no sólo no responderá muscularmente a esos ritmos sino que no estará entrenado para gestionar los recursos energéticos con ese desgaste.

Cada vez que con un entrenamiento provocamos que se agoten nuestras reservas de glucógeno o que se genere más ácido láctico, también estamos enseñando a nuestro organismo a gestionar estas situaciones. A conseguir que elimine el ácido láctico más rápido o a entrenarle para que cambie sus fuentes de combustible tirando más de grasas que de glucógeno. Por eso me parece que hay que llegar a ciertos mínimos kilómetros en las tiradas largas, por ejemplo, porque hay que consumir todo el glucógeno del cuerpo para enseñarle a cambiar de combustible.

Si tu preparación ha sido deficiente y no has llegado a entrenar suficientemente a tu organismo para superar estas situaciones, puedes pasarlo mal en carrera. Igual no siempre esto implicará el desfallecimiento, pero desde luego si sufrir más de la cuenta y verte teniendo que bajar tu ritmo.

Cuando apuestas por un ritmo de carrera más rápido, también el glucógeno se consume más rápido. No es lo mismo salir a caminar que a correr, corriendo quemas mucho más. Entonces si has apostado por un ritmo más rápido del que podrías llevar, puede ser que ni tu cuerpo esté acostumbrado a gestionar ese ritmo de consumo de combustible ni tú te hayas recargado suficientemente. La optimización del consumo de combustible también se entrena, es algo que el cuerpo va aprendiendo entrenamiento tras entrenamiento.

Así que, apostar por un ritmo de carrera superior al que nuestro cuerpo está entrenado, nos puede pasar factura por vernos sin fuerzas o sufriendo los últimos kilómetros, o incluso llegar a desfallecer. Esta última situación estaría más ligada a la falta de glucógeno y no haber entrenado bien el consumo de otras fuentes de combustible.

Por otra parte están las condiciones del entorno o del contexto del día de la carrera. Por ejemplo, en mi caso en Edmonton, el día de la carrera hacia demasiado calor para correr una maratón. Era un día de sol y unos 25-30º. El recorrido de Edmonton era muy exigente con continuas cuestas que hacían que hubiera más desgaste energético.

Al tratarse de un Campeonato del Mundo y llegar con una de las mejores marcas, no podía apostar por un puesto mediocre. La apuesta estratégica fue equivocada en todo. El cuerpo se quedó sin energía y no avanzaba. Cuando me di cuenta del error ya era demasiado tarde y entonces debía llegar a meta por mis compañeros, ya que también era campeonato por equipos. Además de que completar la prueba era un requisito para que siguiera recibiendo la beca que tenía.

Cuando estás corriendo distancias tan largas, si además es en un día de calor, la cantidad de agua y sales que pierdes a través del sudor favorece la deshidratación. Por mucho que bebas en cada avituallamiento, hay que tener mucho cuidado y tirar más de sales para que no bajen tanto tus niveles de electrolitos como para que el cuerpo no responda. Esto sí que provoca un desfallecimiento inminente.

En circunstancias climáticas de este tipo, por muy bien que hayas entrenado, nadie está fuera de riesgo. Este contexto exige ir con una atención especial el día de la carrera y haberse hidratado muy bien previamente.

 

¿Qué puede reducir el riesgo de desfallecer en maratón?

 

En cuanto a lo que a la preparación se refiere, se me ocurre que el riesgo de desfallecimiento se reduce si:

  • Realizas tu ciclo de entrenamiento sabiendo cuál será tu ritmo objetivo.
    No entiendo eso de ir entrenando y dos días antes de la carrera plantearse a qué ritmo correr. Creo que el entrenamiento debe estar desde el principio referido a un ritmo objetivo. Otra cosa es que en función de la evolución y asimilación del trabajo este ritmo pueda retocarse y afinarse pero cuando llegue el día de la carrera, debes tener bastante claro por qué ritmo puedes apostar.
  • Tus tiradas largas para maratón llegan al menos a los 32-34 kilómetros.
    Entrenar distancias de este tipo supone que habrás agotado tus depósitos de glucógeno, tu cuerpo se verá forzado a cambiar de combustible y le estarás enseñando a hacerlo. Tampoco creo que haya que hacer muchas tiradas de este tipo cuando preparas una maratón pero alguna sí que metería en el ciclo específico.
  • Realizas entrenamientos de ritmo que te ayuden a gestionar el ácido láctico y optimizar el consumo de energía.
    Entrenamientos como las series provocan que nuestro cuerpo tenga que aprender a limpiar ácido láctico, por una parte, y a optimizar mejor el consumo de energía. Serás capaz de resistir más a ritmos elevados y con esto estar más “vacunado” frente a posibles desfallecimientos.
  • Aprendes a beber corriendo.
    El día de la carrera vas a necesitar beber y conviene no bajar mucho tu ritmo para esto por lo que es mejor practicar a beber corriendo en tus entrenamientos. Si no, puedes pecar de beber demasiado poco durante la competición por no querer perder ritmo.

Para el día de la carrera, haga o no calor, pero si hace calor más especialmente, tendría en cuenta:

  • Llegar bien hidratado.
    El día antes o dos días antes ve bebiendo agua y procura evitar o reducir el consumo de alcohol. El alcohol, por mucho que sea un líquido, nos deshidrata por lo que si bebes algo de alcohol, compensa bebiendo más agua del habitual.
  • No dejes pasar ningún avituallamiento
    Aunque te parezca que no tienes sed, bebe siempre. Tu cuerpo está perdiendo mucho líquido y puede ser que te queden muchos kilómetros, es necesario ir reponiendo. Si llegamos a tener sensación de sed, ya es tarde para beber, tenemos que adelantarnos a esta sensación.
  • Toma también sales.
    Sobre todo en las maratones o carreras más largas, es necesario ir reponiendo las sales que se pierden por el sudor. Puedes optar por bebidas isotónicas o pastillas de sales.
  • Cuenta también con geles o algún otro combustible que te aporte glucógeno.
    Como nuestro cuerpo nunca tira sólo de una fuente de combustible sino que cambia las proporciones, hay que ir reponiendo los depósitos de glucógeno. Incluso cuando estemos tirando de grasas, una parte de la energía vendrá del glucógeno. Para reponer estos depósitos vienen bien los geles aunque también hay quien recurre a orejones, dátiles u otros productos más naturales. La parte buena del gel es que es líquido y es más fácil de ingerir mientras estás corriendo pero a cada uno le funcionan mejor ciertas cosas.
  • Mide bien tu ritmo y ve reservando tus energías
    Es preferible pecar al principio de ir un poco más suave que pasarse y no poder llegar al final de la carrera. Ve midiendo en lo posible cómo vas de fuerzas y tratando de dosificar tus energías. No hay que olvidar que la maratón es larga y al principio todo parece fácil y que te puedes comer el mundo pero el último tercio se puede pagar muy caro.

Aún así, pese a haber entrenado bien y tomar todas las precauciones posibles en la carrera, en competiciones así, un desfallecimiento puede llegar en cualquier momento. Creo que hay que ir con un poco de cabeza y no cegarse por el objetivo, más siendo corredor popular, e ir midiendo como vas de fuerzas. A la más mínima sospecha de malestar, mejor bajar el ritmo y si se ve necesario, parar y olvidarse de la carrera.

En mi caso en la maratón de Edmonton, necesitaba acabar porque profesionalmente tenía el compromiso. No era sólo que me pudiera dar rabia no completarla después de lo duro que había entrenado, es que sí o sí, tenía que terminar como fuera. Sin embargo, un corredor popular no está en esta tesitura y creo que puede y debe ahorrarse muchos riesgos en este sentido.

En cualquier caso, soy de la opinión de que la salud debe primar por encima de todo. Aunque el corredor sea profesional y el reglamento impida que pueda recibir ayuda externa, creo que cuando alguien cae desfallecido hay que ayudarle. Más si como en el reciente caso de Callum Hawkins en la Maratón de los Juegos de la Commonwealth, te encuentras todavía a unos kilómetros de la meta.
 

2 thoughts on “Desfallecer en maratón: por qué no se libran ni corredores de élite

  1. Carlos H. Argueta L. dice

    Felicitaciones Toni Peña, gracias por sus recomendaciones ¡¡ saludos cordiales desde Quetzaltenango Guatemala A.C..

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