Lesiones: errores que dificultan la recuperación

Como corredor, es muy probable que te hayas visto en algún momento parado por lesión. No es una situación deseable pero tampoco es tan fácil evitarla. Muchas veces sin saber cómo, caemos lesionados. ¿Cuáles son los errores típicos de un corredor lesionado que dificultan su recuperación?

lesiones

A lo largo de mi trayectoria deportiva he sufrido muy diversas lesiones. He caído también en muchos errores tratando de querer volver a entrenar lo antes posible. Al final, he llegado a la conclusión de que con las lesiones conviene aprender a convivir y ser respetuoso con los tiempos de recuperación.

 

¿Por qué vienen las lesiones?

 

Encontrar la causa de una lesión puede resultar complicado aún conociendo las circunstancias en que se ha producido. Son muchos y diferentes los factores que pueden tener influencia en una lesión, incluso puede venir la causa de tiempo atrás.

Independientemente de malos movimientos, caídas o cuestiones más accidentales, citaría estas como algunas causas más comunes de lesión en el corredor:

  • Entrenar queriendo avanzar más rápido de lo que el cuerpo está preparado.
    Puede pasar que por ir con un extra de motivación o tener prisa por contar con poco tiempo hasta el objetivo, se aceleren las cargas de entrenamiento. Es decir, se meta más volumen de kilómetros semanales de los que un aumento gradual de kilómetros aconsejaría, se suban los ritmos de los entrenamientos más de lo debido, se trate de hacer todos los entrenamientos probándose o queriendo meter demasiada calidad…
  • No dejar el tiempo de descanso suficiente.
    Querer juntar demasiados entrenamientos seguidos o hacer sesiones dobles de entrenamiento, reduce el tiempo de recuperación entre sesión y sesión. Tras el estrés del entrenamiento el músculo necesita un tiempo mínimo de recuperación para estar listo para soportar nuevas cargas, no dejar este tiempo añade más estrés al músculo que puede terminar por no responder bien.
  • Estrés y alimentación
    Un corredor popular, además de sus entrenamientos, tiene una vida con otros compromisos. Esto no sólo puede dificultar sacar tiempo para entrenar sino que puede arrastrar estrés por trabajo o cuestiones familiares que también aumentan el riesgo de lesión. Si además el tener poco tiempo se traduce en comer cualquier cosa o no comer cuando debías, tu cuerpo también lo paga y reduce su capacidad de rendir bien.
  • Competir en distancias para las que todavía no estás preparado
    Querer por ejemplo, lanzarte a correr una maratón cuando llevas a penas tres meses corriendo, es una locura que puedes pagar muy cara. Hay que ir evolucionando gradualmente y no quemar etapas antes de tiempo si no, es fácil que el cuerpo no esté preparado para soportar el esfuerzo que supone y acabes con alguna lesión.
  • Prescindir de visitas al fisio
    No puedo decir que sea imprescindible pero sí lo considero muy recomendable, sobre todo cuando se entrena ya con cierta regularidad y cargas. Un masaje de descarga periódicamente ayuda a liberar los músculos y volvernos a preparar para soportar mejor las cargas de entrenamiento.

 

Errores que cometemos al lesionarnos

 

Pero independientemente de que conozcamos con mayor o menor certeza la causa de la lesión, lo cierto es que es muy probable que como corredor alguna vez te toque convivir con ellas. Hay quien afortunadamente consigue librarse de las lesiones en gran medida pero creo más conveniente aceptar que en algún momento te puede tocar.

Es tal el rechazo de un corredor o deportista a las lesiones por el hecho de que nos obligan a parar de entrenar y hacer lo que más nos gusta, que solemos empezar por negarlas. Tratamos de convencernos de que no es nada y no estamos realmente lesionados. Para mí esta sería la primera fase de una lesión. Luego, cuando empezamos a ver que es cierto que estamos lesionados, llegan momentos de rabia que acaban llevando a la aceptación de la situación. Tras esto llega la etapa de la lucha por tratar de recuperarse y perder la mínima forma posible.

Toda esta frustración y ganas de volver a estar bien cuanto antes, nos lleva a caer en errores como estos:

  • No parar de entrenar con los primeros síntomas
    Es frecuente que cuando uno empieza a sentir algún dolor o molestia entrenando, piense que no es nada, que con un poco de descanso se recupera. Entonces se sigue prácticamente igual con el plan de entrenamiento y si de verdad había lesión, ésta es fácil que pueda agravarse.
  • Volver a los entrenamientos antes de estar suficientemente recuperado
    Nos gusta tan poco estar parados que a la mínima que nos sentimos un poco mejor, nos lanzamos precipitadamente a entrenar volviendo a ponernos en riesgo y facilitando la recaída.
  • Entrenar con dolor o molestias
    Bien por no estar del todo recuperados o por no haber dejado de entrenar, en ocasiones seguimos entrenando aunque sintamos cierto dolor. Pensamos que no es tan grave o tan molesto como para parar los entrenamientos y preferimos no arriesgarnos a perder forma. Lo malo de entrenar con dolor es que inconscientemente trataremos de reducir el mismo, para esto, nuestro cuerpo variará la manera de pisar, de apoyarnos o de hacer ciertos movimientos. Como consecuencia, podemos acabar con molestias o problemas en otras zonas derivadas de arrastrar una mala postura.
  • Volver a entrenar tratando de recuperar el tiempo perdido
    Nos pesa el perder formar por estar parados como que no nos gusta estar sin entrenar. Así es fácil que uno quiera volver a entrenar tratando de recuperar el tiempo perdido y volver a su punto de forma cuanto antes. Entonces meta mucha carga de entrenamiento. Pero es al contrario, al principio hay que ir con cuidado introduciendo las cargas gradualmente para dejar tiempo de recuperación al cuerpo, que está desentrenado, y que las vaya asimilando. Lo que se haya perdido, hay que darlo por perdido y continuar desde el punto en que nos encontremos en ese momento.
  • No dedicar suficiente tiempo a ejercicios de recuperación o estiramientos
    Muchas veces podemos ayudar a la recuperación haciendo ciertos ejercicios de movilidad o fuerza más suaves que un entrenamiento. Pero parece que si no sudamos la gota gorda lo demás no sirve para nada y es frecuente que estos ejercicios que tanto nos podrían ayudar, lo dejemos de lado. Sin embargo, ejercicios de este tipo acompañados del trabajo de un fisio suelen ser un aporte favorable para la recuperación de lesiones.

 

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