Entrenamiento de calidad: cómo influye en la preparación

Suele ser común entre corredores ya habituados a una rutina de entrenamiento y siguiendo un plan específico, sufrir cierto estrés el día o días previos a un entrenamiento de calidad. ¿Cómo se podría gestionar esta presión? ¿Qué pasa si me salto el entrenamiento? ¿Qué peso tienen estos entrenamientos en el conjunto de la preparación?

entrenamiento calidad

Estos entrenamientos como pueden ser las series, fartlek o ritmos controlados deberían resultarte exigentes. Es probable que llegues a la parte final del mismo haciendo un alto esfuerzo por mantener el ritmo, por no rendirte y acabar parando antes de tiempo. Es por esto que cuando ya los has experimentado unas cuantas veces y sabes lo que implican, sufres ya solo pensando en lo que te espera.

Tengo que decir que esto no es algo que les pase sólo a los corredores populares, los profesionales también lo vivimos así. Un entrenamiento de calidad es necesario para estimularte, llevarte a un límite soportable que te empuje a mejorar. Cada uno a su nivel pero, para todos, se trata de una sesión de alto esfuerzo y sufrimiento. Lo cual no libra tampoco a los profesionales de sentir cierto estrés o presión previa.

A mí este tipo de entrenamientos me producían igualmente estrés. Sabía que era la parte más dura de la semana. Era consciente de que era un entreno en el que tenía que dar el 100% y eso es lo que hacía. Aún así, tomada con cautela los ritmos propuestos por mi entrenador y no me obsesionaba con ellos. Hacía hasta donde podía.

 

¿Puede afectar esta presión a realizar peor el entrenamiento?

 
Sí que un exceso de presión puede generar bloqueos y dificultarte hacer bien algo que probablemente, sí estuvieras realmente capacitado para hacer. La cabeza puede resultar muy autolimitante en diversas circunstancias, al igual que al contrario, puede ser un fuerte motor con la motivación adecuada.

También es habitual que pase que sea mayor la presión previa que la que realmente se corresponde con el entrenamiento. Es decir, que generes una perspectiva de sufrimiento mayor en tu cabeza pero que luego cuando estés en el entrenamiento, lo completes sintiendo que no era para tanto. No porque no te haya supuesto esfuerzo igualmente, que debería serlo hasta cierto punto, pero te lo habías pintado tan mal que luego no parece tanto.

¿Te ha pasado alguna vez haber decidido a última hora hacer un entrenamiento de calidad cuando en principio tenías idea de hacer un rodaje o algo más suave? A veces pasa que porque te veas bien de energía o alguna otra circunstancia acabas decidiendo a última hora hacer el entrenamiento de calidad en ese momento. Entonces no es raro que no lo sufras mucho o al menos no tanto.

Me refiero a que como no pensabas hacerlo, no has estado dándole vueltas en la cabeza y preparándote para lo que te esperaba. Simplemente en el último momento te has lanzado, lo has hecho y has visto que has necesitado cierto esfuerzo pero soportable. Es habitual que la cabeza haga el drama más grande de lo que luego realmente es, con lo que acostumbramos a sufrir una presión estrictamente innecesaria.

Aunque puede ser fácil decirlo y verlo objetivamente, cierto es que cuando estás en ese día previo es más difícil convencerse de que no es para tanto. Si fuéramos capaces de engañarnos y pensar que vamos a hacer un entrenamiento más suave y luego hacer el entrenamiento de calidad, igual nos resultaba más fácil todo. Pero cuando tienes que seguir un plan programado se hace difícil jugar al engaño voluntario con tu propia cabeza.

Otra opción que veo es tratar de mantener un poco de racionalidad en base a entrenamientos anteriores. Es verdad que en algún momento que igual tú no estabas muy bien o de verdad tenías un entrenamiento muy duro, has sufrido en exceso esa sesión y te ha dejado un mal recuerdo. Pero no creo que todos los entrenamientos de calidad tengan que ser tan duros aunque sí supongan esfuerzo y sacrificio.

Así que, si consigues mantener un poco la objetividad y pensar que vas a esforzarte un poco más pero sin que sea un drama, quizá logras rebajar algo de presión y hacer mejor el entreno. Ya sé que no es fácil pero cada uno tendrá que ir viendo como le encaja mejor gestionar estos momentos previos y que recursos pueden quitarle un poco de presión.

También podría pasar que si estás muy ocupado hasta el momento del entrenamiento, no te diera tiempo a pensar en la paliza que te espera.

Personalmente, trataba de no darle mucha importancia al entreno a fin de no sentir tanta presión. A poco que pudiera, intentaba hacer ese entrenamiento en la sesión de la mañana, así me lo quitaba de encima cuanto antes.

Por otra parte, también intentaba buscar a alguien que me acompañara en el entrenamiento. Siempre hacer estas sesiones más duras acompañado se lleva mejor y tienes más garantías de completarlas bien.

En mi caso, si por ejemplo tenía series de 6000 m, buscaba a alguien que pudiera llevar mi ritmo en los últimos 3 km. Ese corredor se incorporaba en mi serie en el kilómetro 3 y hacíamos los 3 siguientes juntos. Y desde luego, todo aquello que tuviera que hacer que fuera más largo que 1 km, lo hacía fuera de la pista. Entonces buscaba circuitos lo más benévolos posibles. El entreno ya era duro por sí mismo como para incluir cuestas.

 

¿Qué peso tienen estos entrenamientos en mi plan?

 
Sin lugar a dudas, los entrenamientos de calidad son de gran importancia en un plan de entrenamiento. Son los que realmente marcan la diferencia en el rendimiento.

Parto de la base de que lo que no son entrenamientos de calidad son en general los rodajes, sobre todo a ritmos suaves o cómodos. Estos entrenamientos son igualmente necesarios para ayudarnos a mejorar nuestra resistencia y acostumbrarnos a acumular kilómetros. Pero los de calidad son los que realmente nos darán ese empujón extra para dar ese salto en el rendimiento.

Prescindir de estos entrenamientos de calidad supondría basar principalmente el trabajo en rodajes y para mí, esto supone un entrenamiento incompleto. Aunque parezca que como total lo que haces es correr debería bastar con entrenar corriendo, esto no es del todo así, hay distintas combinaciones de entrenamientos corriendo que refuerzan o mejoran ciertas cualidades.

Así que, es un peso sustancial el de los entrenamientos de calidad dentro de un plan de entrenamiento. Pero tampoco quiere esto decir que se pudiera hacer un plan de entrenamiento contando sólo con entrenamientos de calidad y así se mejoraría antes. No, es necesario un equilibrio sobre todo considerando el desgaste muscular que estos entrenamientos producen y que es necesario dejar que el cuerpo descanse después para llegar al crecimiento.

Creo que, considerando el caso de corredores populares que preparan carreras de fondo, los entrenamientos de calidad deberían hacerse entre 2 ó 3 veces por semana dentro de un ciclo específico. Otra cosa es un mesociclo o pretemporada donde pueden intervenir menos estos tipos de entrenamientos o enfocarse de otra manera. Pero en un ciclo de entrenamiento específico hablaríamos de que fácilmente los entrenamientos de calidad deberían suponer el 60% del trabajo.

 

¿En qué momento podría saltarme alguno?

 
Pueden surgir momentos en que entre la presión previa, las ocupadas rutinas que tenemos, algún amago de enfermedad o bajo estado de ánimo, nos obliguen a saltarnos algún entrenamiento de calidad.

En cierta medida, no pasa nada si esto ocurre. Es decir, si es algo puntual, es aceptable y no va a ser la causa de que alcances o no tu objetivo. El problema viene si hay una repetición regular. Con esto me refiero que si un día cada 3 semanas no haces un entrenamiento de calidad, no me preocuparía. Pero si hablamos de que cada semana te saltas un entrenamiento de calidad, ahí sí veo ya peligro.

Aún así creo que si hay un día en que has tenido mucha presión por el trabajo o cualquier otra circunstancia, o te sientes medio enfermo, puede ser más saludable evitar ese día el entrenamiento de calidad que te tocara. No está mal ajustarse un poco a las circunstancias de cada uno, un corredor popular hace esto por disfrute. Sin lugar a dudas entrenar con un objetivo supone un esfuerzo y sacrificio pero no hay que perder de vista que tienes otras cosas en tu vida que seguramente son más importantes.

Por esto, si un día ves que no estás para darte mucha caña, puedes optar por rebajar los ritmos de entrenamientos o cambiarlo por un rodaje más suave que te ayude a despejarte si es lo que necesitas. También hay que tener en cuenta que hay días en que te ves más flojo pero por circunstancias más mentales, luego puede ser que te pongas a entrenar y enseguida te actives y todo salga mejor de lo previsto.

Yo creo que cada uno tiene que valorar un poco cómo se ve y conocerse a sí mismo. Me refiero con esto a no confundir el verdadero cansancio o estrés con la pereza, que esto puede depender más del carácter de cada uno.

Si que no haría un drama por perder un entrenamiento de calidad de tanto en tanto, pero perderlo digo. Me refiero a que entrenamiento no hecho, entrenamiento perdido. Bien puedes tratar de intercambiar el entrenamiento con otro de un día previo o posterior más suave si te encaja bien en el conjunto de la semana; bien si no lo haces, no lo intentes recuperar que puede ser más contraproducente.

Así que sí, el entrenamiento de calidad creo que es sustancial como parte del plan de entrenamiento pero todo hay que llevarlo en su justa medida. Aprender a gestionarlos sin que nos pueda la presión y no sentirse con plena obligación de cumplir con todos, un desliz puntual no va a penalizar a nuestro objetivo. No estamos hablando de la élite en la que cada segundo arañado es sustancial.
 

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